Qué hacer si se te avería el fregadero

La reparación del fregadero no tiene que ser una tarea complicada. No siempre hay que recurrir a un fontanero para hacerlo. Siguiendo unos pasos sencillos podrás ahorrar unos euros y tener el fregadero como nuevo. A continuación el arreglo de las averías más comunes:

 Atasco de agua: Llena el fregadero de agua. Sitúa el desatascador en el desagüe, mueve hacia arriba y abajo de forma rápida. Quita la abertura que está en el drenaje para ver si el agua se drena. Repite sólo si es necesario.

Fuga de agua: Comprueba que las tuercas estén bien apretadas y que no estén deterioradas. Cuando hagas esto debes proceder a arreglar la fuga, para detectarla, seca las piezas, abre el grifo, y donde gotee ahí estará la fuga. Apreta el tornillo que une al fregadero y a la válvula. Apreta donde se produce la fuga, pon unas junta nuevas y procede a colocarlas correctamente. Estas deben quedar encajadas.

 Arreglar la tubería: Compra un tubo de acero inoxidable, los de plástico son más baratos, pero pueden dañarse más rápido. Retira el tubo averiado con una llave inglesa. Limpia bien para quitar los residuos de óxido. Conecta el tubo entre la toma que hay en la pared y el desagüe,  asegura las tuercas con la llave inglesa. Durante este proceso no olvides cerrar la llave de paso, así evitarás las fugas de agua.

 El mantenimiento del fregadero es clave para evitar las averías. Siempre debes verter la grasa en recipientes y tirarlas en un punto limpio. Un consejo que no falla es verter agua hirviendo por la tubería una vez a la semana, así se elimina la grasa acumulada. También es recomendable verter media taza de vinagre blanco y de levadura química por unos minutos. Y jamás se debe arrojar sustancias dañinas por el fregadero.