Tres errores frecuentes a la hora de comprar un sofá

Cuando amueblamos nuestra casa, a menudo pensamos más en poblar nuestros espacios vacíos con muebles que le den un poco de vida a la casa. Generalmente empezamos por el salón, no solamente por ser el lugar en el que nos solo pasamos nuestras horas de descanso del día, sino porque es lo que más verán nuestras visitas. Las prisas por tenerlo cuanto antes, a veces nos hacen cometer los siguientes errores.

Falta de Comodidad

La comodidad es la propiedad más importante que debemos exigir a un sofá, ya que el momento de utilizarlo puede ser el único momento del día en el que podamos relajarnos tras el duro trabajo. Por eso, un gran error está en comprar un sofá sin probarlo como Dios manda. No hay que tener vergüenza de sentarnos hasta convencernos de que es el adecuado, incluso tumbarnos cuidadosamente para comprobar si tiene algún defecto ya que puede existir algún elemento en el respaldo que resulte molesto y sea inapreciable al sentarse.

Tamaño inadecuado

Elegir un sofá que es muy grande o por el contrario muy pequeño para el espacio del que disponemos. Si es demasiado grande acabaremos haciendo una distribución inadecuada del espacio que nos incomode al realizar otro tipo de acciones que no sea sentarnos. Y si por el contrario es demasiado pequeño, no dispondremos del espacio necesario para nuestros invitados y la estancia aparentará desnuda.

Nula combinación con el resto del salón

La decoración es muy importante en nuestro salón, y el sofá es el elemento central. Por eso hay que pensar bien en la coordinación o combinación de éste con el resto de muebles que le acompañarán. Si bien es cierto, que si tenemos pensado comprar una funda, este puede ser el error menos importante.